Historia

Desde su fundación en mayo 3 de 1794 hasta la fecha ha seguido la idea, el objetivo de fray Antonio Alcalde y Barriga de servir de la mejor manera, con entrega total "A LA HUMANIDAD DOLIENTE".

Servir al sector desprotegido y marginado de la población, es un privilegio que ennoblece la posición del hospital fundado por el gran benefactor Fray Antonio Alcalde, quien nos ha legado una herencia de servicio humanitario que con orgullo conservamos y que no se puede desplazar, sino complementar, el avance de la ciencia.

El hospital moderno tiene sus antecedentes en las instituciones de carácter religioso. Fueron "casas de misericordia" cuyos propósitos eran curar según el criterio de enfermedades y de curación de entonces. Al mismo tiempo eran "hospicios" para albergar y proteger a los desvalidos, especialmente niños y ancianos o cualquier persona necesitada de asilo.´

Pudiéramos resumir el Objetivo de los primitivos hospitales diciendo: eran instituciones para servir al prójimo, para procurarle dentro de lo posible, salud y bienestar.

Guadalajara, ciudad fundada en su sitio actual el día 10 de agosto de 1542, era para finales del siglo XVIII una pequeña población, pobre, de escasa agricultura, ganadería un poco más desarrollada y una incipiente industria; los telares en su mayoría en manos de mujeres. Había también plateros, relojeros, pintores, tallistas y carpinteros; talabarteros y zapateros; herreros y mecánicos.

Las condiciones de salud eran malas. El paludismo era endémico y la población era frecuentemente azotada por epidemias como el sarampión" la bola", la peste.

 

Por el inolvidable año de 1771 nos llego desde la vieja Castilla, vía obispado de Yucatán, un viejecito de 70 años, alto de estatura, membrudo, de cabeza ligeramente colgante, cargado de espaldas, de mirar melancólico y enérgico, de enorme y ganchuda nariz, de labio flácido y colgante; vestía el temible habito blanquinegro de los inquisidores, pertenecía a la poderosa orden de santo Domingo de Guzmán. Dentro de su Viejo cuerpo Guardaba un caudal Inmenso de energía, de profundo amor al menesteroso, al enfermo… poseía, además, impulsos para empresas materiales. Construyo el santuario de Guadalupe, el Beaterio de Niñas, el panteón de Guadalupe, cuatro manzanas de casas para indigentes, patrocino la erección de la Universidad de Guadalajara, y la fundación de la primera imprenta de la ciudad.

 

Para entonces solo había pocos y pequeños hospitales. Uno era el Real de Belén antes de su traslado al sitios actual estaba situado en lo que hoy es el mercado corona. Era el mas grande y contaba con 5 piezas, dos destinadas a enfermería de mujeres y las restantes para hombres y el hospital de San Juan de Dios, por lo que el señor obispo Fray Antonio Alcalde propuso a la Real Audiencia, apoyado por ordenes del rey, la construcción de un hospital a las orillas de la ciudad, desde donde no hubiese peligro de contagio, capaz de albergar hasta mil enfermos y construyendo además una iglesia, un apartamento para los Betlemitas y un camposanto. Todo esto seria sufragado a expensas del obispo y sin perjuicio del Real Patronato.

El M.I. ayuntamiento cedió gratuitamente el terreno para tan importante obra el 26 de febrero de 1787. Se procedió inmediatamente a iniciar los trabajos, encargándose de la obra el señor don Alfonso Sánchez Leñero, por nombramiento especial del fundador.

El edificio fue terminado hasta abril de 1794 y el sábado 3 de mayo de 1794 se realizo la translación del Hospital de San Miguel de Belén a su nuevo edificio. También ese día cambio la comunidad Betlemita y los enfermos del antiguo hospital. El anterior edificio quedo desocupado.

Los Betlemitas encargados del hospital lo abandonaron entre los años de 1797 y 1799 al haber sido acusados de administración arbitraria y malos manejos.

Por los años de 1861 o 1862 volvió el hospital a depender de la autoridad laica y así ha permanecido desde entonces, pero las hermanas de la caridad continuaron prestando sus servicios hasta que fueron expulsadas del país en diciembre de 1874.

El primero de diciembre de 1888 el gobernador del estado, general Ramón Corona hizo entrega solemne del servicio medico hospitalario a la Escuela de Medicina, entonces regenteada por el señor doctor Salvador García Diego y la jefatura medica del hospital al señor doctor Perfecto G. Bustamante.

Ya en 1837 se había fundado la cátedra de anatomía descriptiva por el doctor don Pablo Gutiérrez. Desde esa fecha, los médicos han tenido cada vez mayor relevancia en el quehacer hospitalario, puesto que el desarrollo científico de las ciencias de la salud así lo requería. A medida que crecía el saber científico, se agigantaba a imagen del medico, a quien la ciencia no le restaba vocación de servicio.

 

El Hospital de San Miguel fue el segundo nosocomio que hubo en Guadalajara, fundado entre los años de 1581 a 1589. Tomó ese nombre por que estuvo situado a un lado de la catedral vieja, dedicada a San Miguel Arcángel. Sor María Dolores de las Llagas, en su "Historia del Convento de Santa María de Gracia", nos cuenta del sitio de este lugar: "...estaba en donde fue el dormitorio de nuestra enfermería, parte de nuestro convento; y hoy es el zaguán y dos piezas del Liceo de Niñas que pasó al Gobierno Civil, cuando la ley de Nacionalización de Bienes Eclesiásticos".

El hospital duró muy poco en ese lugar, pues resulta que las monjas de Santa María de Gracia, que en ese entonces tenía su convento en donde hoy se encuentra el Mercado Corona, solicitaron cambiar su terreno por el del hospital; así que el hospital cambió e lugar donde hoy está el dicho mercado, durando en ese predio cerca de dos siglos.

El señor Mota y Escobar nos dice como era ese hospital a principios del siglo XVII : "Hay, además, un hospital donde se curan enfermos, fundado de bienes decimales de la catedral, cuya vocación es de San Miguel, sujeto al obispo y al cabildo ; su renta es un noveno y medio de diezmos conforme a erección, que monta a más de tres mil pesos ; curanse aquí enfermos de pulso, y admítase todo genero de gente ; tiene médico, botica, barbero y capellán con salarios del mismo hospital. Tiene más de veinte camas en día de hoy, y con ropa, y cinco negros y negras esclavos del hospital, que curan y sirven a los enfermos". Arturo Chávez Hayhoe nos narra que: "En aquel tiempo (siglo XVII) el obispispado de Guadalajara era extenso, los diezmos cuantiosos, y por lo tanto las entradas al hospital muy capaces; el subsidio dado era suficiente para cubrir muy ampliamente los gastos y aún sobraba algo que se empleó en socorrer a las necesidades de las monjas de Santa María de Gracia, y en ayudar a los jesuitas en su fundación y en algunas otras obras pías.

Poco tiempo duró esta Bonanza, pues en 1620 se erigió el obispado de la Nueva Vizcaya (Durango) segregándose del de Guadalajara, y los diezmos disminuyeron y la ayuda dada la hospital se redujo; y a tal grado llegó la escasez y penuria que en 1647 proponía del obispo Colmenero al rey que "se refundieran los dos hospitales (el de San Miguel y el de la Santa Veracruz) para que de ambos se hiciera uno bueno". La idea del prelado no se llevó a cabo y cada hospital siguió con su historia. Al paso del tiempo, el inmueble estaba ya en muy malas condiciones por no decir arruinado, así que "para remediar tanto mal y evitara el desastre y completa ruina se opto por traer a los religiosos beletmíticos...".

El historiador Alberto Santoscoy nos dice que : "El Cabildo, Justicia y Regimiento de la nobilísima y muy leal ciudad en noviembre de 1701 se dirigió a la Audiencia, suplicándole que informara al Rey...fundaran casa y convento en dicha ciudad (Guadalajara), encargándosele y dejándosele al Hospital Real de San Miguel de ella, para que cuidasen y sirviesen...". Fue hasta el 19 de septiembre de 1706, cuando se le dio a los betlemitas formal posesión del hospital; con mucho trabajo y sacrificio los religiosos siguieron con la asistencia de los pacientes, notamos que a mediados del siglo XVIII ya "contaba con cinco enfermerías, dos para mujeres –las cuales eran cuidadas inmediatamente por personas de su sexo, que disfrutaban sueldo por ese trabajo-, y las salas restantes destinadas a hombres".

Santoscoy nos informa que "habiendo habido una epidemia de sarampión el año de 1747, la cual hizo en la provincia muchos estragos aunque se aposentaron allí (en el hospital) ciento cincuenta pacientes, no fue sin que no quedara en ellas campos por donde andar, pues además de estar ocupadas todas las camas, entre lecho y lecho había hasta cuatro o cinco personas tumbadas en el suelo y en la medianía de las salas y en las crujías y pasadizos ; y hasta tuvo que providenciar al presidente D. Fermín de Echevers y Subiza, que no se recibiera ya por entonces en aquel asilo más enfermos".

Durante los años de 1785 y 1786 el hambre y la peste atacaron a todo el país (a esta epidemia se le conoció como la bola), los hospitales de San Miguel y de la Santa Veracruz fueron insuficientes para atender al gran número de enfermos. Eran los tiempos del obispo Fray Antonio Alcalde. Mariano San José Diez apunta que : "Condolido profundamente Fr. Antonio Alcalde por tantos males causados por la peste de 1786 y más apenado por la falta de recursos sanitarios para evitarlos, pensó remediarlos con una generosidad admirable y propuso al Sr. Presidente de la Real Audiencia de Guadalajara, Sr. Sánchez Pareja, construir a sus expensas y sin perjuicios del real patronato un nuevo Hospital extramuros de la ciudad, más sólido y más amplio que el actual, capaz de alojar cómodamente mas de mil enfermos de ambos sexos. Terminada la construcción, el 3 de mayo de 1793, tuvo lugar la traslación del antiguo hospital al nuevo; hospital que costó doscientos setenta y cinco mil setenta y ocho pesos, cantidad que pago en su totalidad Fr. Antonio Alcalde. Nosocomio que continúa funcionando actualmente, llamado Hospital Civil (viejo).

FRAY ANTONIO ALCALDE Y BARRIGA

1701-1792

Dominico, obispo de Yucatán y de Guadalajara. Entro en su orden en 1718 en el convento de San Pablo, en Valladolid, España. Maestro de Filosofía y teología escolástica 1727-1753. Promovido al obispado de Guadalajara cuando asistió al Concilio IV Mexicano, lo gobernó desde 1771 hasta su muerte. Construyo 158 casas para familias pobres, el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y el Grandioso Hospital de San Miguel de Belén, Hoy Hospital Civil. A el se debió, principalmente, la fundación de la Universidad de Guadalajara y de la Escuela de Medicina, Muriendo tres meses antes de celebrarse la inauguración.

 

SERVICIO DE CIRUGIA GENERAL DEL ANTIGUO HOSPITAL CIVIL DE GUADALAJARA

Cuando la Universidad de Guadalajara tuvo injerencia en el AHCFAA nombro a jefes de servicio de cirugía general a profesores titulares de materias inherentes a dicha especialidad para el desarrollo de destrezas de estos.

Hubo cinco Jefes de Servicio
El primero Dr. Ignacio Chávez (a quien le siguió Dr. Gustavo Vallardo)
El segundo Dr. Trinidad Vázquez Arroyo (a quien le siguió Dr. Salvador Díaz Solís)
El tercero fue el Dr. Rafael La Madrid
El cuarto el Dr. Luis Vélez
El quinto Dr. Alfredo Ambriz

Después de esto al poco tiempo se crea un sexto servicio quien lidero el Dr. Francisco Villalobos a quien continúo Javier Ibarra Farah 

Séptimo Dr. Villaseñor Vidrio seguido por Juan campos

En el año 1968 se inicia la beca a residentes por iniciativa de médicos en el distrito federal a raíz de los eventos suscitados en ese año.

En el año del 68 tras un examen de oposición se decide quien continúa laborando en el hospital, siendo el primer jefe del nuevo servicio de cirugía general tras la unificación de los 7 existentes, el Doctor Rafael la Madrid siguiendo;
Dr. Salvador Días Solís
Dr. Eduardo Camacho González
Dr. Javier Ibarra Farah
Dr. Sergio Segovia
Dr. Jesús Miguel Hernández Carlín
Dr. Leopoldo Rodríguez
Dr. Juan José Ulloa

En un principio el servicio de Cirugía General era encargado de el grueso del paciente quirúrgico después con el tiempo se crea el servicio de  Cirugía Medicina Legal  que era independiente de Cirugía General

En los años 70 los adscritos de cirugía general fueron
Dr. Guillermo Carrasco
Dr. Alfredo Hernández Rivera
Dr. Raúl Chapa Álvarez
Dr. Miguel Hernández Carlín
Dr.  Francisco Valle Flores
Dr.  Roberto González Chávez
Dr.  Sergio Segovia
Dr. David Iñiguez
Dr. Antonio Mora Fernández

Nuevos adscritos

Dr. Juan José Ulloa Robles (Actual Jefe de Servicio)
Dr. Francisco Martínez Martín Del Campo (Coordinador de Postgrado)
Dr. Rubén Ocampo González
Dr. Saúl Ocampo González
Dr. Israel Navarro Tapia
Dra. Ma. Teresa Rodríguez Pérez
Dr. Jorge Dante A. Díaz Palencia
Dr. Felipe Gil Montiel
Dr. Francisco Martínez Martín Del Campo
Dr. José Arroniz Jáuregui
Dr. Carlos Nuño Guzmán
Dr. Hugo Sánchez García
Dr. Carlos Ibarra Wong
Dr. Tomás R. Ibarra Hurtado
Dr. Enrique Rábago Solorio
Dr. Horacio Radillo Morales
Dra. Audrey Berenice Gómez Abarca
Dr. Gustavo León Garnica
Dr. Rodrigo Prieto Aldape


Autor: Dr.  Miguel Hernández Carlín “Jefe Emerito del Servicio de Cirugía General.”    

Fragmentos Tomados del libro"HOSPITAL CIVIL DE GUADALAJARA Historia y Mística" Octubre de 1986, Departamento Editorial d la Universidad de Guadalajara, Autores Dr. Joaquín Camacho Duran, Dr., Raúl López Almaraz, Dr. Carlos Ramírez Esparza, Dr. José Miguel Rizo Urzua.

  

 

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